Con los juguetes electrónicos, los adultos hablaban menos. Había menos intercambio verbal entre el papá o la mamá y el bebé. Los chicos tamEn 2016, una investigadora de la Universidad de Arizona llamada Anna Sosa hizo algo bastante simple: grabó a bebés de 10 a 16 meses jugando con sus papás.
Los dividió en tres grupos. Unos jugaban con juguetes electrónicos — de esos con luces, sonidos y voces pregrabadas. Otros jugaban con juguetes tradicionales — bloques, rompecabezas, libros. Y un tercer grupo jugaba solo con libros.
Lo que encontró cambió bastante mi forma de pensar sobre los juguetes. Y creo que puede cambiar la tuya también.
Lo que dice el estudio
bién vocalizaban menos.
No porque los papás no quisieran interactuar. Sino porque el juguete ya estaba haciendo todo. Las luces, los sonidos, las voces — capturaban la atención de tal manera que el intercambio simplemente dejaba de suceder.
En cambio, con los juguetes tradicionales y los libros, el intercambio era mucho más rico. Más palabras, más respuestas, más ida y vuelta.
¿Por qué importa eso? Porque el lenguaje se construye exactamente en ese intercambio. En lo que el adulto dice. En lo que el chico responde. En el espacio que aparece cuando nada está completamente resuelto de antemano.
Los juguetes electrónicos no dejan ese espacio. Lo llenan.
Un estudio posterior publicado en Frontiers in Psychology en 2022 amplió estos hallazgos: los juguetes electrónicos reducen la cantidad y diversidad de palabras en la interacción, tanto de los adultos como de los chicos.
Por qué el lenguaje temprano importa tanto
El lenguaje no es solo palabras. Es pensamiento. Es la herramienta con la que los chicos procesan el mundo, expresan emociones, construyen relaciones, aprenden a leer y a escribir después.
Los primeros tres años de vida son la etapa de mayor desarrollo del lenguaje. El cerebro está literalmente construyendo las conexiones que van a sostener toda la comunicación futura. Y eso se construye en la conversación, en las historias, en el juego compartido.
No hace falta ser terapeuta del lenguaje ni tener una metodología especial. Hace falta hablar. Responder. Nombrar lo que pasa. Leer en voz alta. Jugar con palabras.
Y elegir juguetes que dejen espacio para eso.
¿Y las pantallas?
No puedo hablar de juguetes y lenguaje sin mencionar las pantallas. Porque es lo que más me preguntan y también lo que más controversia genera.
La Organización Mundial de la Salud es bastante clara al respecto:
Menores de 2 años — ninguna pantalla. Con una sola excepción: videollamadas con familiares, porque ahí hay un intercambio real con una persona real.
De 2 a 5 años — máximo una hora al día. Y la OMS agrega algo que me parece importante: "si es menos, mejor".
La Academia Americana de Pediatría va en la misma línea: nada de pantallas antes de los 18 a 24 meses, salvo videollamadas.
No es una regla arbitraria. Tiene una razón de fondo.
En los primeros dos años de vida, el cerebro aprende de una sola manera: del intercambio real con personas y con el mundo físico. El contacto, la voz, los objetos concretos, las expresiones faciales, los olores, las texturas. Todo eso construye.
Las pantallas reemplazan ese intercambio sin poder sustituirlo. No porque sean intrínsecamente malas, sino porque el cerebro de un bebé todavía no tiene las herramientas para procesar ese tipo de estímulo de forma útil. Es demasiado rápido, demasiado unidireccional, demasiado sin consecuencias reales.
Esto no es un juicio
Quiero ser clara con algo.
No estoy diciendo que las pantallas son el demonio ni que los juguetes electrónicos arruinan a los chicos. Eso sería exagerado e injusto.
Las pantallas tienen su lugar. Especialmente cuando el adulto está agotado, cuando hay que hacer algo importante, cuando el chico necesita un rato de descanso. Nadie puede estar en modo juego activo las 24 horas.
Y los juguetes electrónicos también pueden tener momentos de uso válido.
Lo que estos estudios muestran no es que son malos. Es que cuando los usamos en el juego compartido con bebés y chicos pequeños, tendemos a interactuar menos. Y esa interacción es la que construye el lenguaje.
Saber eso nos permite elegir mejor. No culparnos, sino decidir con más información.
Qué juguetes dejan más espacio para el intercambio
La pregunta que me hago siempre cuando elijo un producto para el Rincón es esta: ¿este juguete invita al intercambio o lo reemplaza?
Los que más invitan son los que no tienen respuestas predefinidas. Los que dicen "hacé algo con esto" en lugar de "mirá lo que yo hago".
Bloques y juguetes de construcción — el adulto puede participar, nombrar colores y formas, hacer preguntas, celebrar lo que el chico construye. El juguete no habla. Hablan ellos.
Libros — especialmente en los primeros años, leer en voz alta es una de las actividades más potentes para el desarrollo del lenguaje. No hace falta que el chico entienda todo. El ritmo, la voz, las imágenes, el intercambio — todo construye.
Juguetes de juego simbólico — cocinitas, muñecos, títeres, disfraces. En el juego de roles, los chicos usan un lenguaje mucho más rico y complejo que en cualquier otra situación. Inventan diálogos, narran historias, explican reglas. Es un entrenamiento lingüístico enorme.
Rompecabezas — el proceso compartido de armar, buscar piezas, equivocarse, probar de nuevo, genera una conversación natural y sostenida.
Materiales de arte — pintura, plastilina, crayones. Mientras el chico crea, el adulto puede acompañar con palabras: qué está haciendo, qué colores usa, qué historia tiene ese dibujo.
En todos estos casos, el juguete es la excusa. El intercambio es lo que importa.
Una cosa práctica para empezar hoy
Si hay algo concreto que me gustaría que te llevaras de este artículo es esto:
La próxima vez que juguées con un chico pequeño, fijate cuánto habla el juguete y cuánto hablás vos.
Si el juguete habla más, probá con algo más simple. Un libro, unos bloques, un set de figuras. Y después simplemente hablá. Nombrá lo que pasa. Hacé preguntas. Respondé lo que el chico dice aunque no se entienda bien.
Eso es todo. No hace falta más.
El lenguaje se construye en ese intercambio cotidiano, pequeño, aparentemente simple. Y los juguetes que elegimos pueden hacer que ese intercambio ocurra más o menos.
En el Rincón elegimos productos pensando exactamente en eso. Si querés recomendaciones para la edad y el momento de tu chico, con gusto te ayudamos a encontrar lo que estás buscando.
💜 Lola
Fuentes: Sosa, A.V. (2016). "Association of the type of toy used during play with the quantity and quality of parent-infant communication." JAMA Pediatrics, 170(2), 132–137. / Sturman et al. (2022). "Electronic Toys Decrease the Quantity and Lexical Diversity of Spoken Language." Frontiers in Psychology. / OMS — Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age (2019). / Academia Americana de Pediatría (AAP) — Screen time recommendations.
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